
Celebremos el “mes disca” enunciando una divinidad que se encarna en las vulnerabilidades

Escribe Mónica Alvarez Treviño-
Julio es disca
Julio es el mes para celebrar, visibilizar e incidir en las políticas públicas a favor de las personas que viven con discapacidades. ¿Inclusión? Es una palabra con la que me sigo peleando. En momentos me suena necesaria, en otros instantes me niego a ella por completo. ¿Incluirnos para qué? En un mundo atisbado de violencias, guerras e intolerancia no quiero ser tratada como normal.
El mes disca debe ir más allá de la inclusión a un sistema mundo donde la guerra, la violencia y la intolerancia nos conducen a odiar al diferente. El sistema capitalista nos ha enseñado a valorarnos desde lo que producimos. Así, una persona vale por el dinero que posee en su cuenta bancaria, por la cantidad de horas que trabaja, por el número de artículos y libros que tiene publicados. Nos han enseñado a creer que el tener una carrera profesional exitosa y, por ende, tener suficiente dinero para vivir holgadamente es triunfar. Triunfar en el sistema es tener una vida que merece ser vivida. ¡La vida es preciosa y es sagrada en todas sus formas, corporalidades, sexualidades e identidades!
Hace casi diez años, un sacerdote me decía: “pareciera que tu Dios sigue crucificado”. Siempre me incomodó el comentario, ¡no me nombraría cristiana si no creyera que Jesús resucitó!, finalmente es la base de mi fe. Por supuesto que Jesús resucitó, sólo que no me parece que se encuentre arriba en el cielo, entre nubes; muy cómodo sólo observando nuestras vidas como tragicomedias del cine. Más bien, creo en un Jesús resucitado que se encarna en aquellas corporalidades que han sido descartadas y negadas por los sistemas políticos, económicos y religiosos. Jesús si resucitó, se encuentra encarnado en quienes vivimos con discapacidades y enfermedades.
Llevo alrededor de 5 años viviendo con Lupus. Hace aproximadamente comencé a escuchar a otrxs 2 años compartirme sus experiencias, cuestionamientos y crisis de fe. ¿Cómo podemos hacer una teología liberadora para quienes nos vivimos enfermxs y/o discapcitadxs?
Me preguntó: ¿Por qué Dios permite las enfermedades?
Estábamos abrazándonos en silencio, cuando me pregunta: ¿por qué Dios permite las enfermedades?
Mi respuesta fue una herejía: la Divinidad no lo puede todo y no lo controla todo. Me niego a creer en una Diosa que violenta y manda enfermedades como prueba o castigo. Díganme loca, pero si ser cristiana significa creer en un Dios que manda enfermedades como castigo, hace mucho que dejé de ser cristiana. ¡Y tampoco me interesa regresar a serlo!
Me niego a creer que Dios, desde su escritorio dicta diagnósticos y condena a personas a vivir con dolores. Soy atea de un Dios que castiga las prácticas sexuales de sus hijes con eternos dolores y enfermedades incurables. ¡Esos actos son perversos! ¡Esos actos son violentos! Me niego a creer en un Dios así.
Dios no permite las enfermedades, más bien se encarna en nuestras vulnerabilidades; nos acompaña y las vive con nosotres.
Teología de la enfermedad no debería ser el entendimiento de quienes nos vivimos enfemes/discapacitades como sujetos que requieren recibir ayuda eternamente. No debería de significar cuestionarnos cuándo, cómo y dónde pecó. Teología, enfermedad y discapacidad debería de llamarnos a enunciar a una Divinidad que encuentra la fragilidad y vulnerabilidad como fuente principal de resistencia. Es entender a nuestras cuerpas, con sus dolores y enfermedades, como locus theologicus.
La cuerpa como locus theologicus es reconocer a una Divinidad viva, encarnada en la experiencia de sujetes que el sistema ha vuelto vulnerables. Es reconocer a la Divinidad en:
- Un suspiro de dos cuerpas enfermas. Aquella que se encarna en nuestras corporalidades. Diosa Eternamente Vulnerable. ¿Qué pasa si la sacralidad y la fuerza de la Divinidad viene del reconocimiento de sus vulnerabilidades? Un suspiro y una noche de duelos. ¿Cómo vivir una vida que la sociedad ha marcado como invivible?
- Dixs de Ternura Radical, sacralidad que nos invita a abrazar la propia vulnerabilidad y a reconocernos desde la colectividad.
- Manos entrelazadas, reconociendo su inflamación. Masajes y maneras diferentes de dar afectos. Encuentro entre cuerpas, llantos risas y afectos que se interconectan.
- Un abrazo, desborde de sentimientos. Resurrección de posibilidades. ¡Si hay vida después del diagnóstico! Lo dijo la lesbiana, mientras abrazaba a quien estaba a punto de ser diagnosticade.
- El roce de dos cuerpas, dos que se hacen una. Una en dolores, una en malestares físicos y en toma de pastillas. Acompañándose mutuamente, viviendo malestares y aprendiendo a reconocer que existe fortaleza desde la vulnerabilidad. Haciendo de la toma de medicamentos un ritual para estar bien, para poder seguir disfrutando de la vida.
Si la Divinidad creó al ser humano a su imagen y semejanza, Ella es imperfecta. Si la Diosa se encarna en mi cuerpa, Ella vive con Lupus, con Artritis Reumatoide, con Parkinson. ¡La Diosa está enferma! ¡La Divinidad tiene discapacidad; Ella es disca!
La Divinidad es acompañamiento
Llegamos a los laboratorios temprano. Estábamos juntes, esperando pasar a la toma de muestra. Rutina cotidiana para mí. Algo nuevo para elle. Dos mundos, dos experiencias y el entrecruce de sentimientos. Nunca es fácil recibir un diagnóstico. Un giro de 180 al que nunca es fácil adaptarse. Un duelo que deseo nadie viva. Sin embargo, estamos aquí… comenzando de nuevo.
Acompañar desde el silencio. Estar y sólo eso. Leer los resultados juntxs. Ir a la cita médica y escuchar lo que no quieres aceptar; lo que te gustaría jamás tener que vivir. ¿Dónde está la Diosa cuando la doctora diagnostica? La Ruah, ese aliento vital, se hace vida cuando escuchas palabras de aliento y empatía. La Ruah se hace presente en las palabras de una doctora: “haré todo lo posible por encontrar el tratamiento apropiado para mejorar tu calidad de vida”. Cuando esa misma doctora pregunta por los pronombres de tu pareja para nombrarla de la manera correcta.
A manera de conclusión: breves recomendaciones para vivir una Diosa Disca
- Personal de salud que se deje conmover por la realidad vivida y permita que la Ruah, ese aliento vital, se mimetice en palabras de consuelo.
- Una Diosa que abraza y encarna la vulnerabilidad por medio de un Jesús resucitado. Negar la existencia de un Dios que todo lo ve, todo lo puede y todo lo sabe. Reconciliarnos con una Divinidad que acompaña nuestro sufrimiento y que Ella misma lo siente.
- Reconocer a las personas disca y crip como voces proféticas que cuestionan el sistema capitalista y el entendimiento del valor humano que el sistema enuncia. ¡Somos valiosxs porque existimos, nuestro valor no recae en la producción!
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