América Latina: Comunidades resilientes al clima en el contexto de WASH (Agua, Saneamiento e Higiene)

Fotografía: ACT Alliance
Verónica Flachier-
Mateo 7:24-27
Mensaje central: Al concluir el Sermón del Monte, se compara a dos constructores: uno prudente y el otro insensato. La persona prudente escucha y actúa según las palabras de Jesús, y edifica su vida sobre una peña firme que resiste las tormentas. En cambio, la persona insensata oye las palabras pero no las pone en práctica, lo que hace que se derrumbe ruinosamente. Se subraya la obediencia como fundamento esencial de la fe.
Apocalipsis 22: 1-2
“Después [el ángel] me mostró un río de agua de vida, resplandeciente como cristal, que fluye del trono de Dios y del Cordero. En medio de la avenida de la ciudad, y a uno y otro lado del río, está el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto. Las hojas del árbol son para la sanidad de las naciones”.
Reflexión:
América Latina y el Caribe sigue siendo la región más desigual del planeta a pesar de ser la más rica en recursos naturales. La elevada disparidad de ingresos, la desigualdad en el acceso a las oportunidades y la atención insuficiente a los sectores marginados se manifiestan en desigualdades estructurales, un acceso limitado al agua potable y la falta de condiciones dignas de saneamiento e higiene. En una región en la que 72 millones de personas carecen de servicios básicos adecuados, fomentar la resiliencia es un desafío fundamental para la salud pública y constituye una importante deuda social.
Ante este complejo panorama, cabe destacar que son las mujeres que viven en las comunidades más marginadas de la región las que soportan la mayor carga. Normalmente son ellas las responsables de gestionar las precarias condiciones de sus hogares, derivadas de la falta de acceso al agua potable y a una infraestructura de saneamiento adecuada, lo que limita el progreso y el potencial de sus comunidades.
Es cierto que las mujeres que viven en estas zonas son muy resilientes y se adaptan y recuperan continuamente de los efectos de unos fenómenos climáticos sin precedentes. A menudo se ven obligadas a suplir estas carencias de servicios, llegando incluso a contribuir a la construcción de sistemas básicos que, aunque frágiles, les permiten mitigar temporalmente sus difíciles condiciones de vida. Sin embargo, a pesar de estos esfuerzos, siguen teniendo dificultades para alcanzar unas condiciones de vida comparables a las de las regiones que cuentan con servicios públicos adecuados, los cual agrava las desigualdades estructurales y socava la dignidad a la que todas las personas tienen derecho.
En base a estas observaciones y reflexionando sobre el Evangelio de Mateo, estamos llamados a ser prudentes a la hora de buscar condiciones de vida que nos permitan estar preparados para afrontar cualquier tipo de adversidad climática. Reconocemos que las comunidades más resilientes son las más pobres, aquellas que reciben menos atención por parte de los gobiernos. Esta realidad no es el plan que Dios tiene para nosotros. Ser prudentes, según el entendimiento divino, significa que estamos llamados a construir espacios seguros para todas las personas, que los gobiernos deben trabajar no solo para algunos, sino para todos y cada uno de nosotros. Los planes de Dios incluyen a todos, sin dejar a nadie atrás, por lo que hacer lo contrario se convierte en un pecado estructural de nuestros tiempos.
Los Evangelios son mucho más que un relato de la vida, los milagros y los signos de Jesús. El mensaje que encarnan es el claro llamado del Mesías a desafiar el statu quo; hacen un llamado a la organización comunitaria para perseguir el bien común de los más marginados, ¡tal como lo hizo Jesús!
Como iglesias y comunidades religiosas, tenemos una gran responsabilidad: no podemos permanecer indiferentes ante las necesidades de los más pobres y marginados. La naturaleza radical del Evangelio es clara y nos desafía a abrir sendas de equidad allá donde no existen. En los tiempos en que vivimos, estamos llamados a enarbolar la bandera de la libertad, aquella que rompe las cadenas de la opresión y la esclavitud contemporáneas, como nuestro estandarte y nuestro sello. Solo así nos acercaremos al proyecto salvador del Reino de Dios.
Como visión restauradora, se nos recuerda que debemos cumplir la promesa de Dios enviada por el mensaje de esperanza en Apocalipsis, que dice que el Dios de la Vida mostrará el fruto de su amor y pasión por nosotros, derramando cada día su nueva misericordia y acercándonos, a través de Jesús, al Reino de la justicia divina. En este pasaje, el ángel de Dios traza un cuadro vivo con aguas limpias y puras que fluyen, hojas de árboles que nos sanan y toda la humanidad participando en la alegre celebración de la justicia y la paz auténticas.
Con esta esperanza, estamos llamados a actuar según la visión del Apocalipsis, aquí y ahora. Mediante la justicia, la solidaridad y la defensa de las vidas de los más marginados, nosotros, como comunidades e instituciones religiosas, debemos unirnos para garantizar que el agua potable, la dignidad y la justicia sean accesibles en toda América Latina y el Caribe.
Preguntas:
- ¿Considera que su iglesia está llamada a reflexionar sobre cómo construir comunidades resilientes que estén preparadas para hacer frente a los efectos del cambio climático?
- ¿Qué puede hacer para ayudar a mejorar el acceso al agua, el saneamiento y la higiene en todas las zonas de su ciudad y su país?
Ideas prácticas:
- Organizar a las comunidades para promover políticas públicas en su país, con el objetivo de reivindicar la construcción de infraestructuras de saneamiento adecuadas en las zonas marginadas.
- Formar a los y las líderes comunitarios sobre cómo construir comunidades resilientes que puedan adaptarse al cambio climático.
Otros recursos:
- Carta encíclica Laudato Si’ del Santo Padre Francisco sobre el cuidado de la casa común: https://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html
- El Paraíso – Nación Ekeko & Julieta Venega: https://www.youtube.com/watch?v=gJ5HmtDcgks
- Canción Ecológica: Cuidar La Tierra – Ecuador-Juan Morales Montero https://www.youtube.com/watch?v=zgh4FGggsJ0
La autora es pastora luterana y actual presidenta de la Comisión Ecuménica de Derechos Humanos (CEDHU) en Ecuador. Fue copresidenta de la Red Ecuménica del Agua del consejo Mundial de Iglesias (CMI) y miembro del Grupo Internacional de Referencia durante 11 años. Actualmente es integrante del Grupo Internacional de Referencia para una Comunidad Justa de Mujeres y Hombres del CMI.
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